Por Alice Socorro Peña Madonado

¿Cómo enseñar a sentipensar en forma integrada e integradora? ¿cuando hemos aprendido hacerlo desde la desintegración y división?

¿Como explicar la complejidad desde un gráfico que integra mundos profundos? Si se nos enseña todo desde el hemisferio izquierdo?

¿Cómo formar para ser coherentes en lo mejor de sí mismo y que como humano nos hagamos artífice y artesano de si mismo?

¿Cómo entender que somos seres indivisibles y conectados con  otros y, sin embargo, se ha inventado prácticas deshumanizadoras para fragmentarnos y enemistarnos unos a otros?

Lo cierto es que por ahora no tenemos otro camino que hablar desde las partes para entendernos como un todo. Llegará el día que esto no hará falta, porque la formación humana consolidará en nosotros un sentipensar unificado que nos permite transformarnos pemanentemente y vivir en plenitud, donde las temporalidades (pasado/presente/futuro) serán entendidas y vividas en el Aquí y Ahora de nuestra conciencia originaria. Solo que por ahora nos corresponde trabajar conjuntamente para construir praxis teórica en ese sentido.

Si algo me enseñó la teoría de la acción dialógica (http://wp.me/p3EWVN-15)  y antidialógica (http://wp.me/p3EWVN-W) de Paulo Freire es que el ser humano como sujeto en situación y proyección histórica vive en un mundo dual y que por su potencial recreador, liberador y transformador tiene capacidad de decidir a partir del conocimiento que logra por si mismo y con los otros en el marco de un proceso continuo llamado concienciación. (http://wp.me/p3EWVN-L y http://wp.me/p3EWVN-1h). Su ser colectivo no lo exculpa de su responsabilidad individual pero su ser individual no lo absuelve de su responsabilidad social y colectiva. Es un engranaje pues el ser humano es un ser con el otro, que viven en el mundo no para ser un amo o esclavo, opresor u oprimido, sino para alcanzar la meta de la humanización.

Si estudiamos con detenimiento las obras de Paulo Freire podemos observar que él tenía una concepción amplia e integradora de la educación que mostraba la cultura y la comunicación como parte de la misma. No era la educación en un aula de clase. Es más convertía el aula de clase en un modo de traer el mundo para admirarlo (salir de sí y observarlo) reflexionando con los otros y ordenarlo en función del ser humano para su buen vivir en todos los sentidos (espiritual, emocional, intelectual, social, territorial y material).

Y en ese traer al “mundo” al aula de clase o al lugar donde daba una conferencia lograba poner la cultura y la comunicación como elementos esenciales para que hombres y mujeres construyeran el conocimiento para la vida permitiéndonos reconocer como sujetos capaces de crear conciencia de sí y de otros.

En este sentido, traigo a continuación un sencillo esquema, pero que resulta complejo por los ámbitos que la contienen (educación, comunicación y cultura) y por las tareas que asigna a cada uno de estos ámbitos. Tareas de toda la vida cuando sabemos que los diversos ciclos etarios (infancia, juventud, adulto y ancianos) requieren ser desarrollados pues de lo contrario se crearían lagunas o ineficiencias para optar al siguiente nivel.

 

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Como puede observar tenemos tres ámbitos con sus tareas, desde el mas concreto al mas abstracto:

  • Educar para ser humano
  • Comunicar para permanecer despierto
  • Cultivar para recrearnos e innovar en armonía con la Madre Tierra

Y mediado por esos ámbitos encontramos tres propósitos:

  • Para crecer juntos
  • Para actuar juntos
  • Para vivir juntos

Sabemos que existen muchos modos de agrupar o clasificar ya sea las acciones educativas (aprender a conocer, aprender hacer, aprender a ser, aprender a vivir juntos, aprender a sentir); las de la comunicación (informar, educar y entretener); la de la cultura (constructos míticos y paradigmáticos, imaginarios y representaciones propias, producciones geo-históricas y acumulado social) que van a depender del autor y la perspectiva que trabaja. Pero es esencial ir mas allá de cualquier clasificación. Se trata de comprender la simbiosis de esta triada. Aunque no tengamos el descriptor definitivo. De algún modo todos son válidos cuando responden a una necesidad epistemológica y metodológica.

Particularmente lo que me asiste para elaborar estas reflexiones  es plantear el debate y propongo estos ámbitos y propósitos que a mi parecer constituyen un primer papel de trabajo a comprender, a profundizar, a vincular, a conectar desde nuestra propia experiencia significativa, desde nuestra historia, que es a la larga el resultado de estos tres procesos, educativos bajo el sistema familiar y escolar; comunicacional en cuanto hemos sido de algún modo formateados por los medios de comunicación masivos y culturales bajo las industrias ideológicas políticas, económicas y sociales que han establecido parámetros y patrones de vida.

Para finalizar solo voy a explicar brevemente lo que significa para mi los ámbitos:

  • Educar para ser humano: constituye la premisa iniciática. Se refiere al trabajo interior del microcosmos llamado hombre y mujer. Que aprende de si en cada instante. Que se auto-observa, no se crítica ni se enjuicia.Solo observa y escucha sus propios pensamientos y siente sus emociones. Aprender a meditar, a reconocer y valorar su yo interior y lo que no es y responde al ego social. Aquí la escuela no haría el funesto papel de “socialización” sino desarrollaría las capacidades recreadoras, liberadoras y transformadoras que somos capaces ya desde un principio.
  • Comunicar para permanecer despierto. Se refiere a la necesidad de reconocernos capaces de existir, moverse y vivir con la conciencia de sus decisiones, y asumiendo las consecuencias de estas. Es no permitir de nada ni de nadie, la ignorancia. Es Informarse y no simplemente conocer noticias. Es dedicarse a profundizar desde la complejidad del conocimiento necesario. Los medios tendrían una tarea, promover el deseo por el conocimiento y la investigación propia y en forma grupal, ya no la de otros. Hacernos despiertos de las distorsiones cognitivas que impiden llegar al conocimiento. La alienación y la manipulación seria algo imposible o insostenible.
  • Cultivar para recrearnos e innovar en armonía con la Madre Tierra. El paso de la humanidad por la tierra ha dejado huellas, unas que admiramos y otras que hacen evidente que su comportamiento irrespetuoso se ha convertido en depredador lo que remite a una degradación de su naturaleza. Necesario es construir una cultura que nos lleve a recrearnos como generaciones y que nos convirtamos en arte-sanos de nuevas tecnologías que no invoquen a la comodidad, facilismo y rapidez como lo ha establecido el sistema capitalista y que de fondo lo hace para controlarnos, hacernos sus esclavos de sus formulas placebos, mendigos de sus lógicas, rebeldes de nuestras identidades originarias, resistentes a lo mejor de nosotros y tarde o temprano víctimas de nosotros mismos. Necesitamos por tanto retornar a lo originario de nuestras culturas ancestrales con sus mitos y códigos fundantes. Necesitamos respirar de nuevo la conciencia de nuestra naturaleza humana en potencia recreadora de nosotros mismos e innovadora de todo aquello que necesitamos para una vida plena, sana y productiva de experiencias vitales.

 

 

 

 

 

 

 

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