Paulo Freire y ser sujetos de la esperanza.

Por Alice Socorro Peña Maldonado

Imagen9Dentro de una intención liberadora Freire no entiende la existencia humana y la necesaria lucha para mejorarla sin la esperanza y sin el sueño, de allí que urge educar para la esperanza y la utopía. De lo contrario, se experimentará la desesperanza y la desesperación que es distorsión y pérdida de dirección de la esperanza como necesidad del ser vital.

Consciente de su valor ontológico, sostiene que si bien la esperanza es necesaria, no es suficiente. Ella sola no gana la lucha humanista de liberarse a sí mismo y liberar a los opresores, pero sin ella la lucha flaquea y titubea.

La esperanza permite ver la realidad sin determinismos y comprender la historia como posibilidad, sujeta a ser modificada cuando el ser humano, descubre su condición de oprimido y busca la superación concreta de su liberación (Freire, 2000, p. 166). Es un abrir los ojos ante la oportunidad y el derecho de ser más pero también el impulso y deseo de superar los estadios de minusvalía y de mutismo, de miedo y de parálisis, de despersonalización y masificación a donde lo ha llevado la situación opresora.

En cuanto a la utopía que comporta el lenguaje de la posibilidad y el sueño de lo posible, Freire se opone al discurso neoliberal, pragmático, según el cual “debemos adecuarnos a los hechos tal como se están dando, como si no pudieran darse de otra forma, como si no debiésemos luchar, precisamente por ser mujeres y hombres, para que se den de otra manera” (Freire, 2001, p.86). Soñar no es sólo un acto político necesario, sino también una connotación de la forma histórico social de estar siendo mujeres y hombres. Forma parte de la naturaleza humana que, dentro de la historia, se encuentra en permanente proceso de devenir.

Insiste en que no hay utopía verdadera fuera de la tensión entre la denuncia de un presente que se hace cada vez más intolerable y el anuncio de un futuro por crear, por construir política, estética y éticamente entre todos, mujeres y hombres. La utopía implica esa denuncia y ese anuncio pero no  permite que se agote la tensión entre ambos en torno a la producción del futuro antes anunciado y ahora un nuevo presente. La nueva experiencia de sueño se instaura en la misma medida en que la historia no se inmoviliza, no muere. Por el contrario, continúa (Freire, 2001, p.87).

2 comments

  1. Muy de acuerdo…actuar en la superficie, es asimismo en estas circunstancias gravar en lo profundo…ser presente bajo estas medidas, es proposición al futuro de seres útiles, creativos que recobran propios caminos y de otros íntimos..salud a su persona y palabras.

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