Paulo Freire y la concienciación como proceso de liberación

Por Alice Socorro Peña Maldonado

paulo.jpgEn su esfuerzo por ser más como vía para recuperar su humanidad, los seres humanos requieren de la reflexión y de la acción en comunión con otros para alcanzarla. Estos dos procesos que de forma simultánea suceden se llaman praxis, y ésta sólo es posible con “la concienciación y el convencimiento de los oprimidos sobre el deber de luchar por su liberación”  (Freire, 2000, p.64). ¿No es acaso el oprimido el más preparado para entender el significado de una sociedad opresora y la necesidad de liberación?. Este despertar de la conciencia implica comprender realista y correctamente la ubicación del ser humano en la naturaleza y en la sociedad.

¿Cómo podrán los oprimidos, como seres duales, inauténticos, que alojan al opresor en sí, participar de la elaboración de la pedagogía para su liberación? Es en la concienciación y en unidad con el otro donde se realiza un descubrimiento crítico de su realidad como oprimido y la del opresor, para empezar a creer en sí mismo, superando su complicidad e identidad con él. Como pedagogía humanista y liberadora tiene dos momentos distintos aunque interrelacionados. “El primero en el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo, en el que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los seres humanos en proceso de permanente liberación” (Freire, 2000, p.47).

Al alcanzar este conocimiento de la realidad, a través de la acción y reflexión en común, se revelan siendo sus verdaderos creadores y recreadores. De este modo, la presencia de los oprimidos en la búsqueda de su liberación, más que participación se transforma en compromiso (Freire, 2000, p.67).

1.3. De conciencia transitiva a crítica del sistema.

Este proceso de liberación no se da automáticamente sino sólo por un efecto de trabajo personalizado y comunitario que demanda reflexiones y acciones sistematizadas para desplazar la conciencia dominante transitivo-ingenua hacia la conciencia dominante transitivo crítica.

Al identificar las características de éstas conciencias en dimensión social estas reflejan la necesidad de conocer de modo preciso su impacto y alcance en las personas y en las comunidades. Este esfuerzo se hace con la gente a través de la concienciación y la praxis liberadora, a partir de la comunicación humana   mediada por la corporeidad en un tiempo y espacio históricos hasta crear las condiciones necesarias para la construcción de un conocimiento creativo, liberador y transformador donde “las relaciones permanentes con la realidad, producen, no solamente bienes materiales, las cosas sensibles, los objetos, sino también las instituciones sociales, sus ideas, sus concepciones” (Freire, 2000, p. 119).

De la conciencia transitiva a crítica del sistema

Preponderantemente intransitivo

Preponderantemente Transitiva

Transitividad crítica

 

En un primer estado, ingenuo. Hay simplicidad en la interpretación de los problemas. Tendencia a juzgar que el tiempo mejor fue el tiempo pasado. Subestimación del hombre común. Fuerte inclinación al gregarismo y la masificación.

Impermeabilidad a la investigación, a la cual corresponde un gusto acentuado por las explicaciones fabulosas, por la fragilidad en la argumentación, por un fuerte tenor emocional, por la práctica no propiamente del diálogo sino de la polémica, por las explicaciones mágicas. Comportamiento acomodado, de ajuste y de adaptación.

 

 

La conciencia crítica es la representación de las cosas y de los hechos como se dan en la existencia empírica, en sus correlaciones causales y circunstanciales.

Es propia de esta su integración con la realidad.

Se puede llegar con una educación dialogal y activa, orientada hacia la responsabilidad social y política, se caracteriza por la profundidad en la interpretación de los problemas.

Se sustituyen las explicaciones mágicas por principios causales.

Tratar de comprobar los descubrimientos y esta dispuesto a las revisiones.

Se despoja al máximo de preconcepciones en el análisis de los problemas y en su comprensión.

Niega la transferencia de la responsabilidad y las posiciones quietistas.

 Hace práctica del diálogo y no de la polémica.

Receptivo a lo nuevo sin negar lo viejo, sólo por viejo, sino la aceptación de ambos, en cuanto su validez.

Comportamiento comprometido.

 

 

 

Conciencia ingenua

Conciencia mágica

 

También conciencia fanática se cree superior a los hechos dominándolos desde afuera y por eso se juzga libre para entenderlos conforme mejor le agrada.

Es propio la superposición a la realidad que lo lleva a lo irracional.

 

 

Por el contrario, a la ingenua no se considera superior a los hechos, dominándolos desde afuera, ni se juzga libre para entenderlos como mejor le agrada.

Simplemente los capta, otorgándoles un poder superior al que teme porque la domina desde afuera y a la cual se somete con docilidad.  Se caracteriza por su fatalismo que le lleva a cruzarse de brazos, a la imposibilidad de hacer algo frente al poder de los hechos consumados, bajo los cuales queda vencido el hombre.

 

ALICE PEÑA, 2004

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